Esta semana Madrid se ha convertido en la capital mundial de la Agenda 2030. El mensaje que saldrá de la ciudad madrileña será claro: “tenemos que salvar el planeta”. Jamás la comunidad internacional se había movilizado tanto y a todos los niveles para alcanzar este pacto histórico con la naturaleza.

Estamos seguros que Madrid se inscribirá dentro de las referencias obligadas cuando miremos el largo recorrido desarrollado durante todos estos años para avanzar en ese objetivo inexcusable que es salvar el planeta.

Nadie puede ni debe eximirse de esta responsabilidad colectiva. Pero además de salvar nuestra casa, nuestro espacio vital, los ciudadanos deberían también empezar a reflexionar como vamos a arbitrar una gobernanza mundial donde la diversidad y la diferencia puedan convivir de manera pacífica y respetuosa .

Al salvar el planeta, de inmediato surge la subsiguiente pregunta: “cómo vamos a vivir juntos la humanidad”.

Esta humanidad que es el resultado de millones de siglos de evolución y que inicia una nueva etapa plena de transformaciones científicas, biológicas, tecnológicas , nos hacen predecir que en las próximas décadas nuestro objetivo prioritario es construir un marco de convivencia para una sola humanidad. La realidad será compleja y repleta de incertidumbres y la inteligencia humana tendrá que saber convivir con la inteligencia artificial para conducir los nuevos destinos de ese “homo sapiens” que deben adaptarse de nuevo a un medio social, político y cultural totalmente diferente al que vivimos hoy en día.

Esta es la gran tarea que tiene asignada la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas. Su agenda es clara: cómo construir esta nueva humanidad preservando la diversidad cultural, religiosa y civilizacional, logrando al mismo tiempo extraer de cada una de ellas los elementos enriquecedores que puedan facilitar una mejor comprensión y reconocimiento de los logros alcanzados respectivamente y estableciendo un régimen de respeto y mutuo entendimiento que sobrepase y supere la mera tolerancia o coexistencia.

El siglo XXI será ”multicultural” o no será, parafraseando a André Malraux cuando señaló que el siglo XX será cultural o no será.

Esta constatación, guste o disguste a unos sectores populistas y reaccionarios no podrá impedir ser una realidad indiscutible. La vida misma es diversa. Cada ser humano es diferente con su propio ADN. Porqué no aceptamos entonces que puede existir una diversidad plural que nos sirva como en biología, a crear vida y a mejorar los nuevos sistemas complejos de futuro.

La Alianza de Civilizaciones no es una simple plataforma colorista, multiétnica o intracultural. La Alianza de Civilizaciones es un compromiso político para facilitar la emergencia de una sola humanidad con diversas culturas, religiones e identidades que se revelarán contra un mundo monocolor, unidimensional, de la “big data” y de la frialdad tecnológica.

George Orwell, ya nos predijo ese 1984 con derivas totalitarias. Supimos entonces defender nuestros valores y principios de libertad y justicia. 2084 puede ser un nuevo intento todavía mas sofisticado y peligroso para que la humanidad pierda la propia esencia de su existencia que es simplemente ser humanos, es decir, vivir, creer y decidir por uno mismo.

Esta semana en Madrid también se celebrará un evento coorganizado por la Alianza de Civilizaciones y el Grupo BMW que premia la innovación intracultural dirigido hacia iniciativas llevadas a cabo por distintas organizaciones civiles en los distintos continentes.

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